Blanya Correal reflexiona sobre el pensamiento flexible para apostar por el talento sin etiquetas

“Alcanzar un pensamiento diverso y flexible que valore las diferencias empieza por tomar decisiones conscientes para cada uno de los aspectos clave de tu vida, y que estas decisiones, además, logren hacerte feliz”, así inicia Blanya Correal, directora senior de Recursos Humanos de Nissan Mexicana, una reflexión en el marco del Día Internacional de la Mujer.

Para Blanya, esta fecha representa mucho más que una revisión sobre aquello que se ha construido en materia de igualdad de género; es una oportunidad para reconocer en dónde nos ubicamos en términos de apreciación y entendimiento de la diversidad, y cómo esto ha cambiado nuestra forma de hacer negocios:

“Quisiera partir del término ‘balance de vida’; cada uno de nosotros, sin importar el rol que tengamos, debemos tomar decisiones para alcanzar un balance. Esto es algo que a mí me gusta llamar ‘decisiones conscientes y felices’. Es decir, no creo que haya que hacer sacrificios, más bien hay que tomar decisiones conscientes y que al mismo tiempo te hagan feliz.

 

No existe una fórmula o esquema perfecto de ‘balance de vida’, simplemente es un constante intercambio de decisiones y prioridades dependiendo del momento en el que uno se encuentra. En ocasiones anteponemos nuestro rol personal sobre el rol profesional y viceversa.

 

Lo que me lleva a un segundo punto; el impacto de esa toma de decisiones genera la necesidad de tener una mentalidad abierta y un pensamiento flexible que nos haga ver desde otra óptica cómo nos organizamos, no sólo como individuos, sino al interior de las organizaciones.

 

¿A qué me refiero? El pensamiento flexible nos permite entender que cada quien hace, o deja de hacer, dependiendo de sus objetivos y de los retos que cada día se van presentando. Es la misma flexibilidad que se requiere dentro de las organizaciones para entender que todos pensamos y actuamos diferente, y que las cosas que para mí son importantes para balancear mi rol profesional y personal, pueden ser distintas para el resto de la gente.

 

Es así como llego al tercer punto: independientemente del género y otros factores tales como nacionalidad, raza o religión, es sumamente valioso comprender que cada individuo no sólo tiene necesidades y situaciones de vida diferentes, sino enfoques distintos donde podemos encontrarnos con ideas revolucionarias, y para lograr ese pensamiento transformador es necesario ver más allá de los estereotipos o estigmas tales como ‘ser mujer’.

 

Los invito a impulsar una cultura inclusiva, con igualdad de oportunidades para todos, donde apostemos por el talento libre de etiquetas y donde ‘lo importante sea el producto y no el empaque’, porque sólo a través del pensamiento flexible entenderemos, respetaremos y valoraremos nuestras diferencias.”

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