Colegio Hebreo Maguen David forma ciudadanos globales

Hace 18 años el Colegio Hebreo Maguen David comenzó a interesarse en contar con programas internacionales que le permitieran estar a la vanguardia en cuanto a excelencia académica y fomento de valores. Por lo tanto, en 1999 decidió incorporar el Programa del Diploma (PD) del Bachillerato Internacional (IB).

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El Colegio Hebreo Maguen David que se fundó en 1978 es una institución educativa judeo-mexicana, intercomunitaria, bicultural y trilingüe (español, inglés y hebreo). Fue el primero de la red educativa judía en México en tener un programa del IB y es el único que ofrece tres programas de dicha organización lo cual le ha dado renombre dentro de la comunidad judeo-mexicana.

La creación de este colegio fue el sueño de un grupo de padres de familia quienes consideraron fundamental que las nuevas generaciones se formaran con una mayor conciencia para asumir su compromiso como individuos y como miembros de una sociedad, que desarrollaran un espíritu crítico y pudieran elegir los valores que consideraran importantes y que al integrarse en la sociedad también consolidaran su identidad judía.

“En aquellos años buscábamos ir a la vanguardia, más allá de ver qué estaba de moda o tener más alumnos matriculados y los programas del IB coincidían muy bien con nuestro ideario al hablar de una comunidad muy colaboradora. La parte de valores, de esencia, de una vida sana, de una mentalidad más abierta, de inclusión y de lograr tener un programa que nos rigiera fue lo que nos llamó mucho la atención”, explicó Linda Michán, directora de primaria y coordinadora del PEP en el Colegio Hebreo Maguen David.

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Cinco años después de la incorporación del PD el colegio fue autorizado en 2004 para impartir el Programa de la Escuela Primaria (PEP) y finalmente el Programa de los Años Intermedios (PAI) fue certificado en 2005.

Han pasado casi 39 años desde su fundación y hoy el colegio ha crecido, se ha fortalecido y cuenta con más de 1150 alumnos y cerca de 170 profesores.

En 2004 el colegio comenzó a ofrecer el PEP. Fue un proceso ligeramente complejo para los docentes quienes se tuvieron que enfrentar a la metodología de la indagación para desarrollar en los alumnos el pensamiento crítico y la capacidad para debatir y exponer ideas propias. Fue como un lenguaje nuevo que todos, alumnos, maestros y padres de familia fueron adquiriendo.

Así desde el preescolar los niños comienzan a aprender con dos programas: el nacional de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el PEP del IB que abarca hasta sexto de primaria y que se fundamenta en la indagación mediante temas interdisciplinarios. Los alumnos desarrollan las habilidades para indagar, preguntar, ejercer el autocontrol e investigar; son niños mucho más aptos para el aprendizaje, mucho más abiertos y ávidos de saber y de resolver problemas. Esto les permite enfrentar más adelante programas más formales y sistematizados como el PD.

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“Hace muchos años no nos imaginábamos que los alumnos se fueran al extranjero a estudiar porque no tenían ni las habilidades, ni los conocimientos, ni la mentalidad y de un tiempo para acá tenemos alumnos a quienes gracias a esta forma de enseñar y aprender se les han abierto puertas fuera del país para ir a estudiar carreras. Los preparamos para ser ciudadanos del mundo. Ese es sin duda un beneficio muy valioso”, dijo Linda Michán.

Los alumnos de primero a cuarto de bachillerato cursan el PAI en el cual fortalecen las habilidades de pensamiento e investigación. En este programa se trabaja de manera colaboradora, no sólo entre los alumnos sino entre los profesores, quienes realizan conjuntamente la planificación y la organización de proyectos interdisciplinarios.

Asimismo, el PAI proporciona herramientas para tomar decisiones, fomenta el aprendizaje autónomo, el pensamiento crítico, la comprensión interdisciplinaria y la aplicación de conocimientos a contextos pertinentes para el alumno. También lo hace más consciente de la diversidad cultural que existe en el mundo.

“El PAI ofrece una riqueza conceptual basada en los diferentes vínculos que puede tener un contenido y en cómo potencializarlo. También da la oportunidad tanto a profesores como a alumnos, de tener una mentalidad internacional, de mirar otros contextos, de tener una mirada un poco menos local, de resolver problemas, de saber trabajar en equipo y poder transferir el conocimiento a otro. Por ello es tan beneficioso para los que lo imparten y para los que lo toman”, explicó Susana Memún, coordinadora del PAI en el Colegio Hebreo Maguen David.

El PD se ha impartido por 17 años. Desde quinto de preparatoria todos los alumnos son del IB. En la Monografía los alumnos aprenden a redactar, a investigar y a citar. Todas estas habilidades de indagación les dan mucha más autonomía y son básicas en la universidad, asimismo, la vinculación que se hace con asuntos globales actuales es otro beneficio que obtienen.

Este programa también ofrece a los alumnos oportunidades para hacer conexiones y para desarrollar habilidades de pensamiento, de investigación, de argumentación y de análisis, además permite tener contacto con otros colegios a nivel internacional para compartir experiencias y aprender unos de otros.

“El PD nos parece un muy buen programa; nos gusta la metodología, el constructivismo, el desarrollo de habilidades, el trabajo colaborador, las habilidades que los alumnos desarrollan para ser capaces de enfrentar un mundo cambiante, que los maestros estén preparándose continuamente en los talleres y la rigurosidad en la evaluación. Estoy convencida de que con el PD los chicos sí se preparan mejor para la universidad y para el campo laboral”, comentó Mónica Matuk, coordinadora del PD en el Colegio Hebreo Maguen David.

En cuanto a los padres cabe destacar que participan en distintas actividades a lo largo del ciclo escolar pues se les invita a diversos espacios para dialogar sobre la etapa formativa en que están sus hijos. Están presentes en cierres de proyectos a lo largo del año y ven reflejado el trabajo de sus hijos en las exposiciones y sus reflexiones.

“El IB no es un programa es una filosofía de vida y así lo adoptó el colegio. Creo que sí te cambia y te da una visión mucho más amplia del mundo, de cuestiones más reales para los niños, con contexto, con significado, utilizando menos cuestiones de memoria inmediata, como se usaba antes. Eso es lo que ha hecho que la escuela se abra a esa visión. Son programas muy abiertos, bien sustentados teóricamente y alineados con lo que el siglo XXI nos está exigiendo. Van en línea con los cambios mundiales, culturales y sociales”, finalizó Linda Michán.

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Periodista especializado en Publicidad y Mercadotecnia, pionero en Medios Digitales y Director del concepto Multipress.com.mx

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